🎭 Los músculos de las neuronas
El gimnasio mental
MENTALIDAD IMPARABLE
“Historias y crecimiento personal”
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Espera, antes de lanzarte hacia ese gran proyecto, hablemos de tu mente.
¿Tu funcionamiento cerebral es bueno?
¿Trabajas para fortalecer tu mente?
Porque, si no lo haces, estás abocado a conseguir resultados mediocres.
Hoy voy a darte unas cuantas prácticas que van a organizar tu cerebro para que funcione mucho mejor.
Primero: respiración consciente.
Siéntate, cierra los ojos y concéntrate solo en el aire que entra y sale.
Estás entrenando la atención, y esta es poder.
Segundo: escaneo corporal en silencio.
Recorre mentalmente tu cuerpo de la cabeza a los pies.
Esto reduce el ruido interno que interfiere en tus pensamientos.
Tercero: caminar con conciencia.
Siente cómo tus pies tocan el suelo.
Haz que cada paso te devuelva al momento.
Cuarto: comer despacio.
Observa la textura, el sabor y el aroma.
Quinto: trabajo con afirmaciones.
«Estoy sano. Soy fuerte. Soy imparable.»
Tu cerebro escucha lo que te dices.
Sexto: leer algo fuera de tu zona habitual.
Expande tu marco mental. Lo desconocido fortalece la plasticidad.
Y si lo que quieres es mejorar tus finanzas, puedes empezar por aquí.
Un cadáver con vida
Lo había logrado: había creado vida a partir de la muerte.
Chispa y vitalidad a partir de un cadáver.
Pero no fue en un laboratorio.
Ni bajo la luz de un rayo.
Ni entre frascos humeantes.
Aunque eso era lo que decía la narración.
La verdadera creación tuvo lugar en una villa junto a un lago suizo, durante el año sin verano.
En 1816, una muchacha de apenas dieciocho años escuchaba cómo la lluvia golpeaba los ventanales de la Villa Diodati, cerca del lago Lemán.
A su alrededor discutían dos gigantes del Romanticismo: Lord Byron y Percy Bysshe Shelley.
Hablaban de galvanismo, de experimentos eléctricos, de si la electricidad podía reanimar la materia muerta.
Ella escuchaba.
Aún no era famosa.
Se llamaba Mary Shelley.
Byron propuso un reto: cada uno escribiría una historia de fantasmas.
Los hombres comenzaron con entusiasmo.
Ella no.
Durante días no tuvo nada.
Hasta que soñó.
Soñó con un estudiante pálido arrodillado junto a la criatura que había ensamblado.
Vio el ojo amarillento abrirse.
Vio el horror del creador ante su propia creación.
Durante meses trabajó en silencio.
El 1 de enero de 1818, en Londres, apareció un libro anónimo titulado:
Frankenstein; or, The Modern Prometheus.
No era solo una historia de terror.
Era una advertencia sobre la ambición, sobre el límite entre el descubrimiento y la arrogancia.
Muchos pensaron que lo había escrito Percy.
Pero la magia fue de ella.
Mientras Europa debatía sobre ciencia y progreso, una joven había logrado algo más audaz que revivir un cadáver: había dado vida a un mito que nunca moriría.
“La fantasía abandonada por la razón produce monstruos imposibles; unida a ella, es madre del arte.”
Francisco de Goya




